lunes, 22 de septiembre de 2014

tales of... A la deriva : Harly y la fabrica de mentes dociles

Harly tuvo que agarrarse fuertemente a la barandilla de flexiacero para que los vientos magnéticos, que salían del núcleo de hadrones del reactor de Thilium, no se la llevaran por los aires. Lo que más le había impresionado de recorrido que les había hecho el jefe de ingeniería por la estación espacial, fueron los bloques de almacenamiento de reclusos. Los reos permanecían en animación suspendida dentro de lo que se denominaban vainas, unos capullos de piel sintética llenos de liquido amniótico, hasta terminar con su condena. Según les explicó el propio Robert Chrome, aquella era la manera más humanitaria de rehabilitar a los criminales pues durante su estasis eran reeducados de forma subliminal a trabes de Nanoids alojados en su cerebro. El propio Chrome se había quedado sin palabras cuando la joven le había preguntado si era posible que los reos sufrieran un rechazo inconsciente al programa de reeducacion sináptica. Aquello horrorizó a la joven ingeniera que no dijo nada más.

" Contemplad el núcleo del Reactor de Thilium..." 
exclamo en ese momento el Jefe de ingenieros, levantando la voz para hacerse oír a través del estruendo de la gigantesca maquinaria que daba energía a toda la estación. "Si el Sanctum es el cerebro de la estación, esto sin duda son sus tripas..." continuó bravucón, " con la potencia generada en su interior se podrían mantener 4 ciudades-colmena conectadas en serie... sin duda algo nada despreciable, toda esa energía fluye a través de toda la estación." Henchido de orgullo, Chrome da unos golpecitos en una de las vigas de flexiacero del reactor mientras termina diciendo " nos mantiene vivos..."
Una escotilla se abrió entonces en el lugar donde terminaba la plataforma donde estaban y de ella salieron varios cadetes mecánicos, uno para cada uno de los ingenieros recién llegados.
"Estos son vuestros ayudantes asignados, son un poco torpes y están muy verdes pero seguro que al menos os podrán sujetar una luz para que apretéis bien una tuerca..." Dijo el jefe de ingenieros en tono socarrón " lo que transportan en los aerodeslizadores son vuestros nuevos droides de mantenimiento, ciudad bien de ellos, si se os rompen los arregláis vosotros y andamos bastante mal de repuestos, así que si tenéis que retocar cualquier cosa, notificarlo a vuestro jefe de área y el me lo comunicará a mi" continuó " Nada más por hoy, novatos, bienvenidos al Ingeniarium.",y tras decir esto se retiró.
Un joven tímido se acercó a Harly temeroso. Empujaba el aerodeslizador con una extraña mezcla de desgana, curiosidad y vergüenza. " soy Clive Knox y seré su asistente" tartamudeó " traigo un...""lo se lo acaba de decir el jefe de ingeniería... activa lo y veamos que juguete tenemos entre manos" lo interrumpió Harly amablemente. Clive pulsó el botón de encendido del drone y este empezó a emitir un pequeño zumbido. El bot se irguió, en la parte ventral apareció un display laser que indicaba que el software se estaba descargando.

"Droide de mantenimiento 70654XR72 designación Virgilium... esperando ordenes" la maquina se activó por completo y empezó a levitar de forma magnética.

"vamos Clive, enséñame donde están las celdas de ingeniería, llevo 3 meses viajando por el espacio y necesito un poco de descanso" dijo Harley " a este ya lo enderezaremos mañana, ahora parece una cafetera flotante pero con unos ajustes será hasta divertido".



Fragmento del capitulo "La llamada del abismo", incluido dentro de "A la deriva..."

Una idea original de Al Frost.

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